lunes 25 de mayo de 2009

Aprendiendo.

Costaba levantarse tan temprano, y no dormir la siesta. Es una de las cosas a las que más le estaba costando acostumbrarse del hecho de ser padre.
Una siestita un par de días a la semana era necesaria, pero su realización, difícil.

Esta tarde tocaba parque. Aprovechar, que el fin de semana vuelve a estropeare.
El peque quiso llevar su coche araña "para meterle miedo a los niños del parque". Para el padre, como si quisiese llevarse a Uma (60 y pico kilos, dientes de dos centímetros, mala leche, pero un oso de peluche en el fondo), que así les metería miedo de verdad... estaba decidido a dejarse llevar mansamente, el cansancio podía mas que las ganas de discutir.

Llegaron al parque. El tobogán de hacer "yuju!" estaba esperándoles.
Niños grandes jugaban allí, niños demasiado grandes como para estar encaramados cual macacos a los columpios. 14 o 15 años, les echó a ojo mientras se columpiaban por las "barras de mono" cronometrándose.

- Venga, vamos, que aquí hay niños muy grandes, y te van a acabar haciendo daño.
+ NO.
Ganas de confrontación no había con los "niños" grandes... demasiado cansancio... ganas de confrontación no había con el niño "pequeño"... pero había que reafirmarse.
- Vamos, que estos son muy grandes, y con tu coche araña no les asustas, tienes que ir a donde haya mas niños de tu edad.
+ Vale papi.

Trotando llegan a otro parque mas acorde, suelos de corcho blandito, tobogán mas pequeño, columpios mas bajitos....
Mientras el peque asustaba a los demás niños con su coche araña (o trataba de hacerlo, los niños ya no se asustan), el padre se respaldó cansinamente en una barandilla. Se fijó en un niño y dos niñas... unos ocho años. Los clasificó como de esos que "juegan bien", y se quedó un rato abstraído mirando como jugaban al escondite.

Ahora te toca a ti, dijo el niño, a lo cual la niña con cara sonriente se acercó a una esquina y comenzó a contar (extrañamente de diez en diez hasta cien).

El juego comenzó al acabar la cuenta. Rápidamente encontró a la otra niña y voló hasta la "casa": ¡Por XX!.
XX se quedó con cara pasmada.
Despistada mirando la cara de XX, no se dio cuenta de que el niño llegaba volando.
¡Por mi!.
XX comenzó a contar (de uno en uno hasta diez). El niño extrañamente se situó en un columpio a un metro de XX. Cinco, seis, siete (¡vamos!, exclamó la otra niña, ¡muévete!") ocho (mientras el padre asistía asombrado a la escena) nueve... diez (sin que el niño se moviese).
XX levantó la mirada de la "casa", y la hizo volar como un halcón por todo el parque. Encontró a la otra niña enseguida, pero sus ojos no repararon ni por un segundo en el niño que se columpiaba a un metro de ella, ofreciendole la vista de su espalda y nuca. Se alejó un poco del columpio y de la "casa", buscando nuevos ángulos para su inquisitiva mirada.
Como un rayo (que no McQueen), el niño se levantó de un salto del columpio, voló hasta la "casa", y clamó: ¡POR MI!... jajajajaja ¡si estaba aquí al lado en el columpio!".
La cara de XX, se convirtió en un poema... vuelta a empezar. Uno... dos... tres... (cuenta xx resignada).
Asombrado, el padre asiste a la escena de como el niño, con sangre fría, se coloca de nuevo en el columpio... cuatro... cinco... seis...
La cuenta acaba para XX, que nada más levantar la mirada, encuentra a la otra niña tras un banco, y sigue buscando para encontrar al niño... ese mismo que a medio metro de ella se mecía suavemente con una pícara sonrisa en su cara.
Antes de que XX se diese cuenta, el niño ya estaba plantado en la "casa", gritando en medio de la euforia.... ¡por miiiiii!.
¡No vale! clama XX, ¡eso es trampa!.
Las risas ahogaron sus quejas, y el padre sonriendo, asiste a como XX abandona el juego, ante la expresión de triunfo del niño.

+ Papi ¿que miras?
- Veo como juegan los niños.
+ Ahhh... ¿me empujas en el columpio?
- Claro cariño, claro.


En ocasiones lo que buscamos, está a un palmo de nuestras narices, pero como no esperamos encontrarlo, o lo creemos lejos, no nos damos cuenta hasta que ya es tarde, muy tarde.
Ya de pequeños, está sobradamente constatado, que tenemos predilección por tropezar dos veces con la misma piedra.
Aprendemos pronto a echar la "culpa" fuera... siempre (o casi) es culpa de los demás.

Y aunque no viene a cuento con la entrada, un nuevo descubrimiento: State Of Shock, con una de sus canciones, Best I Ever Had, del disco Live, Love & lies.
Facilones por momentos, brillantes a otros, este vídeo es de vistosidad plástica sobresaliente.

17 comentarios:

raúl dijo...

interesante categorización. "niños grandes" (peligro), niños "que juegan bien" (sin peligro). supongo que cuando eres padre redefines muchos conceptos, muchas situaciones. redefines la vida, vamos. me ha gustado mirar con ojos paternos.

Hisae dijo...

¿Y lo que aprenden los ojos de un padre? Quédate abstraido observando más tiempo en ese parque. Seguro que en algún momentos te plantearás si tú a su edad hiciste o dijiste lo mismo...

Un abrazo.

Mayte dijo...

Con miradas de niños, con sentimientos adultos...momentos que se repiten en la vida.

Me ha gustado la canción...me recuerda el cantante al vocalista de Creed.

Biko.

Pitima dijo...

Cuando salió el video de Stranger in Moscow, de Michael Jackson, me encantó. Ahora que ya está inventado, lo de la lluvia en slow motion, que es de los recursos estéticos más usados en videos musicales, pues ya no me llama tanto la atención. Este video me resulta "común"...nada muy nuevo, pero no está mal.
Me sigue gustando más el de Michael Jackson (una genialidad).
(Otra perspectiva... me ha recordado lo del hiperrealismo de Millás..jajaja, siempre mola mirar con otros ojos, más sensibles...)

Sobre niños... aissss... Lo que nos enseñan ¿verdad?

lunasyhormigas dijo...

El parque es como una microsociedad digna de estudio.


Besosss.

magnolia dijo...

me gusta el fondo musical.

Ego dijo...

Tienes razón. Hoy mismo le estaba contando a mi Bruno Republicano que soy consciente de que trato de buscar culpables, cuando la neura y el dolor están en mi cabeza.
La culpa no le gusta a nadie. No combina con nada.
Un (b)eso

Ale.R dijo...

A mi también me gusta observar aunque aún voy poco a los parques (mi peque es aún un bebé)(y yo soy un tanto rara). A mi me asustan más las/os mamás y papás que los niños, aunque hay tribus...

Me gustan tus conclusiones; no siempre vemos lo que tenemos delante mismo porque no esperamos encontrarlo ahí.
Casi siempre buscamos en el lugar equivocado jeje y lo malo es que muchas veces fingimos no buscar. ¡Que cosas¡.

Voy leyendo por tu blog y la verdad es que lo encuentro realista, a veces sarcástico ( o con retranca como tu dices), a veces emotivo y siempre interesante.
Seguiré leyendo por aquí.
Hasta pronto.

Ale.R dijo...

Bueno claro que después de ver el vídeo entiendo lo de que; a veces es demasiado tarde.

Markesa Merteuil dijo...

Muy buena la reflexión, Druid. Realmente asombroso poder toparse con nuestro día a día y poder darse cuenta de que lo que vemos no es sino el espejo de lo que tantas veces nos ha pasado.

El vídeo lo veré cuando tenga audio. :-)

Besos.

India dijo...

Ya te digo... Casi todo está a nuestro alcance, sin embargo siempre buscamos más allá... ¿Por qué sera?...

Gran reflexión Druid. Un beso

EsSa dijo...

Pues sí... Eso de tropezar con la misma piedra y no ver lo que tenemos delante seguimos haciéndolo de mayores...

Me ha encantado este descubrimiento musical.

Un beso!

elena dijo...

una moraleja fantástica! cuánta razón tienes...

Angie dijo...

muy buena reflexion!! siempre intentamos echar la culpa a los demas porque si reconocemos que la tenemos nosotros, casi siempre entrar remordimientos.

Por cierto, que cada vez hay mas niños jugando a la play y similares en vez de jugar al aire libre a "juegos de correr"... Hace años que no veo en las calles a niños jugando a policías y ladronas, al matar, a gavilán, al pañuelo, a la comba, al elástico, al teje, etc, etc...

kooka dijo...

me ha gustado mucho.

saludos.

María dijo...

Hoy, me ha encantado tu historia.
Yo la he vivido tantas veces, que casi me parecía estar viendo por tus ojos...
Y también tienes razón en eso que dices que a veces, somos incapaces de ver lo que tenemos delante de las narices...justo cuando se va, dice, ¿cachiiiis...? pero que tonta he sido.
Pero no creo que sea cuestión de culpas, más bien, de oportunidad...Y ¿sabes? ...Yo creo mucho en las segundas oportunidades...Y sino mírame a mi, aquí de nuevo.
Ha sido un placer.
Un abrazo.

PD. Y un "bico" para tú niño.

Neli dijo...

Ha sido agradable darse un paseo por ese parque.
"123 el escondite inglés"

Los niños que se hacen grandes y empiezan a tropezar dos veces en la misma piedra. Empezar y no parar.....
Tienes razón, a veces lo que buscas está a tu lado y uno siempre mirando a lo lejos.

Bicos.